La vida es maravillosa, pero no cabe duda de que el nivel de excelencia dependerá de con quién te compares. Si te comparas con alguien muy pobre, o alguien que no tiene familia pues sales ganando, pero si te comparas con alguien al que todos aman y tiene dinero y belleza pues quizás no te de para sentirte orgulloso de tu vida. Es ahí donde nace la envidia, de desear lo que posee otra persona, y que no os engañen, no existe la “envidia sana”, eso solo es una escusa que ponen los envidiosos para que no se vea tan mal su envidia. Aquí unos ejemplos.

La mirada del deseo de una muerte inmediata

¿Por qué la prefiere a ella?

Envidia sus dispositivos de flotación profesionales.

Otra que no está contenta con sus dotes.

Ese helado parece más sabroso.

Claramente ella quiere ese pastel

No hace falta decir lo que está sucediendo en esta imagen

Le envidia su lente

No se si está celosa o no quiere que él descubra que a ella le gustó más

¿Envidia su paquete?

Un buen reportaje para envidiar.

Nadie se salva de esta horrible enfermedad, tan solo podemos desear no estar en el lado de los envidiosos, mejor estar en el de los envidiados.

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