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Cuatro lugares donde será probable encontrar vida extraterrestre

Los cálculos menos optimistas aseguran que en el Universo observable existen 700 cuatrillones de estrellas. A pesar de que los humanos tenemos más de cuatro siglos mirando al cielo con instrumentos especializados y poco menos de cien años explorando por nosotros mismos el vasto océano cósmico, sólo conocemos un diminuto mundo perdido en un rincón cualquiera de la Vía Láctea que ostenta la capacidad de albergar vida. Sin embargo, la curiosidad y el desarrollo de la ciencia nos han llevado a indagar en mundos más allá de la Tierra buscando respuestas a una cuestión que atraviesa nuestra existencia:

¿por qué si el Universo rebosa de galaxias, que a su vez contienen un inmenso número de estrellas, habríamos de ser los únicos? La respuesta puede no estar un sistema planetario a cientos o miles de años luz, sino mucho más cerca, en los planetas de nuestro Sistema Solar. ¿Cuáles son los sitios que podrían albergar vida dentro de nuestro vecindario cósmico? Aquí las opciones más probables:

Europa:

La intrigante luna de Júpiter es, hasta ahora, la candidata favorita de científicos especializados en la búsqueda de materia orgánica en aras de confirmar la existencia de vida extraterrestre. Es muy probable que debajo de la sólida capa de hielo de su superficie, el segundo satélite más grande de Júpiter oculte un océano de agua líquida, un ambiente idóneo para el surgimiento de vida aun en su estado más primitivo.

Marte:

En los setenta, las sondas del programa Viking hicieron el primer anuncio de la presencia de nitrógeno en el planeta rojo, elemento fundamental para el desarrollo de vida como la conocemos. A partir de entonces, decenas de resultados de experimentos en la superficie marciana fueron anunciados como una “prueba concluyente” de vida en Marte; sin embargo, no existe evidencia científica lo suficientemente clara como para afirmar que existe vida en el planeta rojo. Las constantes pruebas de la posibilidad de un ciclo hidrológico en el Marte contemporáneo o en el pasado, como la presencia de sales minerales y cambios en el terreno que parecen ser cauces de agua, son un gran paso –que no pruebas concluyentes– en la búsqueda de vida extraterrestre.

Encelado:

Desde que la sonda Cassini orbitó a Saturno para el estudio del planeta anillado y sus lunas, un objeto astronómico en particular captó por completo la atención de la comunidad científica: se trata de Encelado, el sexto satélite más grande de Saturno, un pequeño mundo de apenas 500 km de diámetro donde se cree, existen fuentes hidrotermales que podrían mantener las condiciones de temperatura necesarias para la existencia de vida. Al igual que Europa, en esta luna existe un océano debajo de su capa superficial en estado glaciar, lo cual levanta sospechas y motiva investigaciones más a fondo sobre la posibilidad de vida en ella.

Titán:

La segunda luna más grande de Saturno posee océanos líquidos con enormes masas de metano, un ambiente similar a la Tierra pero compuesto de elementos distintos a la química orgánica que conocemos. ¿Y si la vida no requiere de una fórmula tan específica como la de nuestro planeta y es capaz de abrirse paso con base en otros compuestos orgánicos distintos a los que típicamente conocemos como sinónimo de ella? Si existe un mundo con tales características donde la vida podría darnos una sorpresa mayúscula y una lección de adaptación, ése es Titán.

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